Adaptarse a la tecnología

Adaptarse a la tecnología

La Internet de las cosas ha pasado en poco menos de diez años de ser un elemento de acceso reducido a una necesidad para la mayoría de la población mundial. A esta realidad se añade un nuevo fenómeno, que implica que el acceso a la red se ampliará a los objetos que utilizamos cada día: frigoríficos y demás electrodomésticos o prótesis y marcapasos.Adaptarse a la tecnología

La democratización de Internet ha provocado una transparencia y una participación ciudadana que marcan hoy el comportamiento de empresas y su forma de relacionarse con el cliente y también la manera de hacer publicidad.

Ahora, las llamadas de las familias quedan relegadas a mensajes de WhastApp, la música ya casi se ha extinguido de la plataforma de CDs, los coleccionistas no acumulan recortes de periódicos y cualquier especialista de cualquier área es interrogado por su paciente o cliente sobre cuestiones que ha consultado en Internet.

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Los hábitos de consumo gracias a la red se han multiplicado y las tiendas abren físicamente las mismas horas, pero sus productos se encuentran disponibles cada minuto de cada año. Además, ya no es necesario un ordenador para poder acceder, los dispositivos móviles y tabletas han marcado las exigencias de inmediatez, el aquí y ahora.

Al entrar en esa gran nube, el consumidor se ve mucho más protegido a pesar de la gran cantidad de información: consulta opiniones, y a veces incluso las genera, lo que produce un estado de confianza. Además, el comprador suele encontrar mejores ofertas y hace más rápido sus gestiones.

Las redes sociales también cobran un protagonismo ineludible en el ámbito empresarial, ya que es uno de los altavoces que tienen para comunicar todo lo que hacen, hacer que el público conozca su marca y generar una valoración positiva por parte de la comunidad.

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Todos los campos de comportamiento pueden y deben aplicar esta máxima, incluido el de la formación. «La adaptación al entorno es una exigencia que no podemos olvidar, una necesidad. Hay que aplicarlo a los procesos de asesoramiento del alumno y también a lo que se le enseña y a la forma de hacerlo», afirma José Lominchar, Director General de Next International Business School.

Aplicar la innovación a todos los procesos de enseñanza y también a la materia es una exigencia del alumno que debe mantener y solicitar a su escuela de negocios. La metodología debe ser lo más puntera posible, teniendo en cuenta que «la unión del mundo académico, científico y empresarial es un hito», afirma Mónica Deza, profesora de Next y miembro del Consejo Académico de la Escuela.

 

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